Bibliografia completa José Alcañiz Tormo, «El Molino de Alfara» (1990). Programa de festes 1991, pp. 30-31.
Etiquetes programes de festes, agricultura, patrimoni
Data de publicació Dimecres 12 gener de 2022

[Programa de fiestas 1991, pp. 30-31]

El Molino de Alfara

Per José Alcañiz Tormo

Alfara del Patriarca es uno de los numerosos municipios que salpican la huerta valenciana en su parte norte. El paisaje que caracteriza a esta huerta no ha sido siempre como ahora ni siquiera se le podía denominar “huerta”, en tiempos de los Iberos ya que toda la zona comprendida entre el Turia y el Júcar era pantanosa, insalubre y solamente aprovechable para los cazadores de aves acuáticas; la Albufera era mucho más extensa y unía las desembocaduras, entonces deltas, de ambos ríos. Si bien fueron los romanos los que iniciaron el drenaje y canalización del río Turia, fueron los árabes, sobre todo los egipcios y sirios pueblos con una gran tradición agrícola desde la antigüedad los que perfeccionaron la técnica agrícola especialmente todo aquello relacionado con los procedimientos de riego construyendo para ello las acequias, almazaras, tafones etc.

Las ocho acequias del Turia: Moncada, Tormos, Mestalla, Rascaya, Quart, Mislata, Favara y Rovella, datan pues de esta época; su utilidad es inmensa ya que además de proporcionar el agua necesaria para los numerosos cultivos de la zona sirve también para mover los molinos situados a su vera.

El sistema tradicional de la huerta implica que el servicio de riegos es permanente y se rige por el principio de que el agua es propiedad comunal e inseparable de la tierra. Las acequias son conservadas por la Comunidad de Regantes que se someten a un Tribunal de Aguas para resolver sus litigios.

Cuando el rey Jaime I conquistó Valencia en 1238, a los moros, cedió las acequias a los usuarios, respetando el derecho consuetudinario con la fórmula “segons fo acostumat e establit en temps de sarraïns” sentencia repetida innumerables veces en els Furs de Valencia.

El Molí de Alfara, probablemente desde la época árabe, se localiza en la parte izquierda de la Acequia de Moncada, denominada Real desde los tiempos del Conquistador, el cual donó sus aguas el 9 de Mayo de 1268 a los terratenientes, regantes y molineros.

La relación del molino con mi familia se remonta a 1826 fecha en la que Luis Alcañiz arrendó el molino y tierras circundantes al Real Colegio del Patriarca por un total de 900 libras. Posteriormente arrendó un horno de cocer pan y la casa lindante en Alfara.

En 1850 el molino es arrendado a Vicente Alcañiz y Baylach casado con Margarita Ferrer quien, ya viuda, lo compró al Real Colegio; hecho relacionado con el proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos producido en esta época.

El 16 de Enero de 1907 Gerónimo Alcañiz Ferrer y José Moroder Peñalva escrituraron la sociedad “Moroder y Alcañiz S.R.C.” El 7 de Agosto de 1925 se disolvió la sociedad mercantil “Moroder y Alcañiz”. Desde esa fecha pasa la totalidad de la industria e inmueble a Don Gerónimo Alcañiz Ferrer.

Después del fallecimiento de D. Gerónimo el molino pasó a denominarse Fábrica de Harinas Hijos de Gerónimo Alcañiz, S.R.C.

A lo largo de estos años, los cambios técnicos han sido innumerables y necesarios para adecuarse a una economía y una tecnología cada vez más competitiva.

Como vecinos de Alfara, los Alcañiz hemos participado en las distintas fiestas y conmemoraciones religiosas del pueblo.

Así, las señoras participan en la fiesta de la Purísima, Virgen del Remedio y en la de la Virgen de los Desamparados patrona de Valencia y los señores en la fiesta de Santa Bárbara donde todos los “quintos” de la familia han pertenecido y en la de San Bartolome, patrón de Alfara, con innumerables clavarlos y clavariesas de la familia.

También tuvo su representación la familia en Roma cuando canonizaron a San Juan de Ribera antiguo propietario de estas tierras y molino.

Otra fiesta relacionada con nosotros es la de San Antonio Abad, el del porquet, fiesta entrañable y pintoresca a la que hemos asistido casi todos para que recibiera la bendición el animalito con el que estábamos encariñados; esta fiesta se celebra el primer domingo después del 17 de enero y la instituyó por primera vez Margarita Ferrer Aparisi, viuda de Alcañiz.

En 1950, con motivo de las fiestas patronales de San Bartolomé celebradas los días 23 y 24 de agosto se trasladó el santo al molino donde después de una Misa solemne en la que se cantó la “Misa solemne en Sol menor” del compositor valenciano Manuel Palau se dispararon tracas y carcasas desde Alfara al Molino.

La relación de la familia Alcañiz con Alfara y sus fiestas ha permanecido a lo largo de los años y esperamos que se mantenga, aún cuando ninguno de nosotros sea actualmente vecino de Alfara. No obstante para toda la familia el Molino se considera la casa solariega de todos los Alcañiz. Si partimos de Luis Alcañiz hasta el momento actual son SIETE las generaciones que mantienen el cariño y afecto a nuestro Molino.

Una vez presentados los antecedentes de nuestra familia y su vinculación al molino no está de más hacer referencia a la evolución que ha sufrido el proceso de molienda del trigo y que sin duda ha afectado al Molino de Alfara.

Desde la antigüedad se tiene constancia de la existencia de molinos. Tanto los molinos de agua (situados junto a ríos, acequias para aprovechar el caudal de agua y el desnivel o salto), como los de viento, tenían una muela fija llamada SOLERA y otra libre VOLANDERA, que giraba sobre la anterior. El trigo se introducía por el centro de las muelas, la VOLANDERA, lo aprisionaba sobre la fija fraccionando poco a poco sobre las aristas que para este cometido tenían las muelas y raspando la cáscara (salvado) de la parte harinera del trigo.

Fue en el siglo XIX y concretamente en el centro de Europa, durante el Imperio AUSTRO-HUNGARO, cuando nació el sistema de molienda por cilindros que sustituía a las muelas. Consistía en dos cilindros de acero superpuestos, uno más lento y otro más rápido, entre los cuales pasaba el trigo una vez acondicionado y limpio. Pasaba primero por un cilindro estriado llamado de trituración, cuya misión era fraccionar el grano para progresivamente pasar por otro cilindro que continuaba separando la parte harinera del trigo de la corteza o salvado. Al mismo tiempo el cernido de los productos de molienda que hasta entonces se efectuaba por medio de tornos se sustituyeron por una nueva máquina llamada de PLANCHISTER consiguiendo con una enteladura de seda natural unas harinas más blancas.

Esta nueva técnica fue asimilada rápidamente en todo el mundo ya que suponía no sólo un gran avance tecnológico sino también un mayor aumento de producción de molienda y de harina blanca.

El molino de Alfara introdujo no sólo estos avances que supusieron una revolución en el proceso de molienda sino que ha intentado modernizar e introducir adelantos técnicos que se han ido produciendo y que dado su interés e importancia merecen, en mi opinión, un capitulo aparte.

Como he mencionado anteriormente toda empresa debe adecuarse a un economía y una tecnología cada día más competitiva y nuestro molino no puede quedarse estancado en el pasa-do, sino que en todo momento hemos intentado mejorar y seguiremos haciéndolo y más en los tiempos en que vivimos, de importantes avances tecnológicos.

Dejando a un lado el tema del funcionamiento y avances que se han producido en el proceso de molienda, no por carecer de importancia sino por lo extenso, dejo para próximos años unos capítulos sobre estos temas.

José Alcañiz Tormo

Bibliografia completa José Alcañiz Tormo, «El Molino de Alfara» (1990). Programa de festes 1991, pp. 30-31.
Etiquetes programes de festes, agricultura, patrimoni
Data de publicació Dimecres 12 gener de 2022
0 respostes

Deixa una resposta

Vols unir-te a la conversa?
No dubtis a contribuir!

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà.