[Programa de fiestas 1969, sense numerar]

Compró Alfara -1.388- por 35.000 sueldos (8.050 ptas.)

Alfara como otros tantos pueblos, debe su origen al feudalismo; a aquella época en que, después de la reconquista, el rey Don Jaime otorgaba tierras y casas conquistadas a los Capitanes que le acompañaban y como premio a sus servicios y a su heroísmo, les constituía jefes y señores, con poder absoluto sobre vidas y haciendas.

Alfara, que debe su nombre a su antigua industria, tiene un apellido: del Patriarca. Porque fue su último Señor feudal, San Juan de Ribera, una personalidad tan relevante y extraordinaria que además de Arzobispo de Valencia fue Virrey y honrado, asimismo, con el título de Patriarca de Antioquía y porque, a su muerte pasó el señorío de Alfara a ser propiedad del Real Colegio del Corpus Christi, quedó Alfara tan vinculada al Santo Patriarca que, desde entonces, la que era conocida con el nombre de Alfara de la Huerta se conoce en nuestra geografía con el de Alfara del Patriarca.

Muy grande es la figura de San Juan de Ribera, pero por mucho que le veneremos y le recordemos, por mucho que le agradezcamos la herencia que nos legó de espiritualidad y fervor eucarístico, no debemos olvidar las figuras de otros varones eminentes que le precedieron en el señorío de Alfara. Sobresale entre ellos la persona de don Bonifacio Ferrer, hermano del Santo Apóstol valenciano San Vicente Ferrer, el menor de los tres hijos varones del matrimonio Ferrer-Miquel, nacido en Valencia el año 1355. De· cualidades y talento Extraordinarios, se dedicó al estudio de la Jurisprudencia. Antes de los 20 años había recibido ya el grado de bachiller en la Universidad de Lérida, entonces muy floreciente; en 1374 pasa a Italia para ampliar sus estudios en la Universidad de Perusa, pero a causa de un levantamiento de perusinos y florentinos con las revueltas y motines consiguientes tiene que regresar a su patria al año siguiente y recibe en Lérida los grados de Doctor en Derecho y en Teología. En 1382, contrae matrimonio con una noble doncella valenciana, Jaymeta Despont. El Señor bendice largamente esta unión; siete hijas y cuatro hijos son el fruto de ella.

COMPRA ALFARA

Dedicado Bonifacio al ejercicio de su profesión de abogado, su prestigio y sus dotes excepcionales le llevan, en 1386, a ocupar el delicado cargo de Asesor del Justicia Criminal, y más tarde, en 1388, desempeña el cargo de Jurado de la ciudad. El 16 de abril de dicho año de 1388 adquiere, por 35.000 sueldos[1] la propiedad territorial de Alfara, en la huerta de Valencia, consiguiendo del rey Don Juan I que fuera declarado señorío jurisdiccional por contar, entre otros títulos, con más de quince casas.

El viento de la prosperidad soplaba sobre la casa de don Bonifacio: se había consolidado su prestigio profesional ; reinaba en su casa la paz y la alegría con la vida y crecimiento de su numerosa familia, pero se declaró una peste horrorosa en Valencia y vio don Bonifacio deshecho su hogar, destrozada su vida y destruidas todas sus ilusiones con la muerte de sus siete hijas, de la de dos de sus hijos y la de su misma esposa.

INGRESA EN PORTACOELI

La providencia se vale de esta prueba durísima para hacer cambiar el rumbo de su vida. Se siente llamado por Dios a la vida religiosa y decide consagrarse a Él, abrazando la austeridad de la regla de los Cartujos y pide ser admitido en la Cartuja de Portacoeli. Para llevar a cabo su deseo, despojado de todo lo que podía atarle al mundo, vende su señorío de Alfara en ·1396 a Bartolomé Cruilles, por la cantidad de 67.000 sueldos y encarga a su hermana Constanza la educación de sus dos hijos, Francisco y Juan, los únicos que le habían sobrevivivido. El 21 de marzo de aquel mismo año 1396, vestía Bonifacio Ferrer, en el citado monasterio, el hábito blanco de la Cartuja. A los cuatro años escasos de su vida religiosa es elegido Prior en Portacoeli. Dos años más tarde asiste al Capítulo General, celebrado en Grenoble (Francia) y en 25 de junio de 1402, es elegido, por unanimidad, Prior General de la Gran Cartuja.

PRIOR GENERAL

No cabe explicar en un corto artículo como éste, la gran actividad desplegada por Fray Bonifacio en medio de la vida de retiro y oración propia de la Orden.

Como Prior General convocó hasta siete capítulos generales y promueve una época de renovación y florecimiento de su Orden. Tiene la satisfacción de recibir la profesión de su hijo como monje Cartujo.

Como literato escribió varias obras referentes unas, a la vida y al espíritu que debe animar a los religiosos cartujos; otras sobre asuntos jurídicos. De él dice un autor que «era el hombre

más versado de su tiempo en entrambos derechos.»

GRAN DIPLOMÁTICO: CASPE

Como diplomático interviene en la solución del llamado Cisma de Occidente, instando, con su hermano San Vicente, al Papa Benedicto XIII a que renunciara al Pontificado para conseguir la paz y la unión de la Iglesia.

No podemos dejar de mencionar su eficaz intervención en aquel hecho, célebre en nuestra historia, conocido por el Compromiso de Caspe.

Muerto sin directa sucesión el rey D. Martín el Humano y sin que hubiese nombrado heredero surgieron seis aspirantes al trono, cada uno alegando sus derechos y contando con partidarios dispuestos a empuñar las armas. Para evitar una guerra civil que se presentía segura, los parlamentos de Alcañiz y de Tortosa acordaron que se nombrasen nueve compromisarios, tres por cada reino para que, en conciencia, eligiesen al que le asistiese mejor derecho. Y por Valencia fueron designados Fray Bonifacio Ferrer, Prior General de la Cartuja, su hermano Fray Vicente Ferrer y el doctor en Derecho, Pedro Beltrán. Sin entrar en detalles diremos que fue elegido el infante de Castilla, Don Fernando, candidato defendido por Fray Bonifacio y Fray Vicente; pero lo que pretendíamos destacar no es lo acertado y justo de la elección, sino la personalidad de Fray Bonifacio. ¡Qué alteza de miras y qué rectitud de juicio tendría y de cuán alto prestigio gozaría, cuando el Parlamento de Valencia le elige y pone en sus manos la solución de aquel pleito!

MUERE EN VALDECRIST

Desde su elección al Priorato General dejó la Cartuja de Portacoeli y residió en la de Valdecrist, desde donde podría atender mejor a los asuntos de la Orden. Allí le sobrevino la muerte, para cuyo trance se había preparado recibiendo con especial fervor los Sacramentos de la Iglesia. Acaeció el 27 de abril de 1416, siendo de sesenta y dos años de edad, después de 21 años de vida religiosa y de haber gobernado la Orden con oficio de Prior General 14 años. Su cuerpo fue enterrado en el Cementerio de los religiosos de Valdecrist, y su sepultura visitada y venerada como la de un santo.

SANTUARIO EN LA CUEVA SANTA

A raíz de la exclaustración de 1836 fueron expulsados los religiosos de sus conventos, y éstos y sus propiedades fueron malvendidas y en parte saqueadas, notándose en casi todas ellas el abandono y desorden de los inmuebles sin dueño. Tierra y escombros cubrieron la tumba de Fray Bonifacio. Pero la Sociedad Cultural «Lo Rat Penat» de Valencia se interesa por el descubrimiento de la sepultura, y el 10 de abril de 1895, tras no pocos trabajos y excavaciones se consigue el objeto. Y años más tarde, en 29 de abril de 1916, sus restos, evidentemente identificados, fueron trasladados al Santuario de la Cueva Santa y colocados en un suntuoso sepulcro, costeado por suscripción popular. La fobia antirreligiosa de los revolucionarios de 1936 llegó hasta aquel solitario y santo recinto; fue destruido el sepulcro y sus restos esparcidos y aventados. Como homenaje a su memoria y reparación de hecho tan vandálico se ha erigido a Fray Bonifacio un monumento en dicho Santuario.

*****

Gloria de Alfara es el poder contar entre sus antiguos señores a uno de la santidad, ciencia y prestigio de Fray Bonifacio Ferrer. Muerto en olor de santidad, su alma goza de Dios. Al disponerse Alfara a celebrar sus fiestas anuales en honor de su Titular, San Bartolomé, de su Patrona, Santa Bárbara y de su último Señor, San Juan de Ribera, no puede añadir ningún acto público a realizar en honor de Fray Bonifacio, ya que no ha sido canonizado por la Iglesia. Pero suponemos que durante su vida religiosa, en sus oraciones se acordaría y pediría al Señor por sus colonos de Alfara y creemos que ahora, ante el trono de Dios, a las súplicas de nuestros Santos Patronos en favor nuestro se unirán también las de Fray Bonifacio, que pedirá por los descendientes de aquéllos, sus antiguos colonos, los hoy vecinos de Alfara. No con acto público de veneración, pero sí como acto íntimo de devoción podemos decir: ¡«Fray Bonifacio Ferrer, ruega por nosotros»!

José María Serra
Cura Arcipreste de Catarroja

[1] Un sueldo equivalía entonces a unos 23 céntimos de peseta.

Bibliografia completa Mn. José Mª Serra, «Fray Bonifacio Ferrer, antiguo “Señor” de Alfara» (1969). Programa de fiestas 1969, sense numerar.
Etiquetes Història, programes de festes, medieval, religió
Data de publicació Dimecres 9 de juny de 2021
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